Thursday, June 28, 2018

De cómo los guías de montaña ecuatorianos llegamos a la UIAGM

Bogota
 Junio 28, 2018
(memorias)
Algunos de los guías ASEGUIM promovidos a la licencia UIAGM. Quito 2017

Camilo Cienfuegos hablaba de la importancia de escribir la historia de la revolución cubana, sin que pase mucho tiempo, desde que triunfó. ¿Será que por su cabeza pasaba la idea de que al llegar a viejo, la memoria falle y se cuente, a conveniencia, los hechos?...Toda versión le pertenece a su autor. Yo contaré la mía, ahora que la adrenalina del momento se ha diluido, pero cuando todavía la memoria no me elude.


Los guías de montaña ecuatorianos hemos llegado a la UIAGM. Ha sido un esfuerzo de años, y ahora que es una realidad, me pregunto ¿valió la pena? En el siguiente texto me permito detallar lo que este proceso ha significado para mí. Además, dado que muchos han comentado (y criticado) al respecto, creo que llegó la hora de ofrecer mi versión.


Cuando fue mi turno de formarme como guía, ingresé al programa de entrenamiento de la Asociación de Guías de Montaña y Trekking de Bolivia (AGMTB), que en su momento, era la opción para los ecuatorianos que nos queríamos certificar internacionalmente. Esto, de entrada, ya era un "tema". La administración de ese tiempo en Ecuador, por decir lo menos, no facilitaba las cosas para los que nos queríamos formar afuera.

Al terminar la carrera, me quedé con varias sensaciones de todo tipo. Por un lado estaba contento, pues ese momento representaba la culminación de lo más duro que había completado hasta entonces, pero al mismo tiempo, me quedé con algunos “sinsabores”. Recuerdo que Aldo Riveros, en ese tiempo directivo de la asociación Boliviana, anunciaba al público, durante la ceremonia de clausura, que yo había obtenido la mejor puntuación de la generación, al mismo tiempo que me colocaba la insignia de guía de su país (la internacional llegó unos días más tarde, entiendo yo, por asuntos administrativos...mi colega Nacho Espinosa lo recuerda bien).


Yo analizaba: -tengo la mejor nota, pero ¿realmente estoy listo para salir al mundo y llevar clientes a las cumbres que se me presenten al frente?- Por más que quería auto convencerme de que sí, de que esa medalla virtualmente me entregaba superpoderes, la realidad es que no. Años después he comprendido que es normal sentirse así, pues las escuelas y sus programas de entrenamiento son limitados. Esto no es una crítica, es simplemente una realidad. Por más “completo” que sea un programa, siempre van a quedar vacíos en los alumnos que gradúa, eso sin mencionar que la nuestra, es una industria que evoluciona rápidamente y que los conceptos se modernizan a cada temporada.


Algunos de los participantes del examen final para guías - AGMTB Bolivia 2011

Otro de esos “sinsabores” era aquel incómodo: ¿y ahora qué sigue? A nivel personal sabía que nunca iba a dejar de buscar más educación. Pero a nivel grupal, era consciente que en mi país había mucha gente con mayor potencial que el mío, pero para la cual, el emprender una carrera en el extranjero, no era una realidad. Fue ahí cuando, como bien lo describe Nacho: conspiramos. Había que traer la UIAGM a Ecuador, no para nosotros, pues ya la teníamos, sino por los futuros guías del país. Literalmente aceptamos el reto de formar a nuestra competencia. Para mi, era una manera de establecer un legado en el país.


¿Cómo ejecutar ese proyecto?


Lo obvio, nuestra primera opción fue solicitar ayuda a la AGMTB (Bolivia). Se hizo los acercamientos pertinentes a cargo de José Luis Peralvo, y en Octubre del 2013, Aldo Riveros de Bolivia, hizo un espacio en un viaje de trabajo a Ecuador y nos visitó en Quito, con una respuesta. Recuerdo que la final de la reunión, ya en privado, concluimos que había que prescindir de Bolivia, sobretodo por dignidad. Lo que Aldo nos planteaba era básicamente operar los exámenes de admisión en nuestro país y que el resto de la carrera se ejecute en el suyo (con lo cual, el objetivo de -traer- la certificación al país, no se cumplía). Además proponía horarios que se adaptaban únicamente al calendario e intereses Bolivianos. Y más grave aún, él decía: ‘no podemos usar los guías ya graduados, ni instructores de Ecuador, pues dudamos de su nivel como tales, así que traeremos los propios’. Adelantaba él, que los Ecuatorianos deberían pagar, no solo el transporte y salarios de los Bolivianos durante las actividades, sino también un extra por el tiempo que necesitaban para llegar y explorar nuestras montañas, para determinar dónde ejecutarán el programa.


Yo completé la carrera de guía en ambos países por esos años y puedo decir que sí había diferencias, como era de esperarse. Bolivia ya era miembro de la UIAGM y nosotros no. Pero esa brecha, no era tan grande como para agachar la cabeza (por no decir bajarse el pantalón) y desconocer, de un tajo, el trabajo de instructores ecuatorianos que había arrancado en los 80’s.


Con José Luis decidimos que no teníamos cara para informar a nuestros compatriotas que: a) la escuela local, de más de 30 años, desaparecía y que ahora dábamos un paso a un lado, para que los Bolivianos la manejen. b) que seguramente las intenciones de Aldo, no representaban el parecer de la totalidad de colegas Bolivianos, pero que no nos correspondía indagar en ese aspecto y c) a pesar de que esto podría traer un momento incómodo entre los dos países, había que llegar a la UIAGM, por nuestra cuenta y sin la ayuda de Bolivia.
Durante el segundo viaje de aplicación. Senales -Austria 2015

Fue así como nos volcamos a tocar puertas y a ordenar la casa. Personalmente fui cuatro veces a Europa (auspiciado por mi bolsillo) para hacer los trámites de aplicación. José Luis hizo las movidas políticas pertinentes con el gobierno de Ecuador, para establecer reglas que concuerden con los estándares internacionales. Se aprobó nuevos estatutos de la ASEGUIM y, por primera vez, la escuela tuvo un reglamento interno claro. Como parte del proceso se obtuvo la ayuda del ENSA (escuela francesa) para formar instructores, y posteriormente a este esfuerzo, se unió la VDBS (escuela Alemana). Ambos países nos han ayudado inmensamente, pero, enseñándonos a pescar y no dándonos el pescado. Durante este proceso, nunca hubo un extranjero, formando guías en Ecuador. A los que ya éramos guías, se nos dio las herramientas para poder enseñar. Fue así, como Ecuador llegó a alcanzar el nivel internacional, con su propio programa y sus propios instructores y sobretodo, sin que nos “den haciendo los deberes”.
Joshua Jarrín, Remi Tivel y Gaspar Navarrete durante la participación de instructores ecuatorianos en cursos del ENSA 2015 

Cada vez que un país ingresa a la Unión Internacional de guías hay que lidiar con detalles específicos de la realidad local. En nuestro caso, la parte más complicada ha sido comprender que la profesión obedece a conceptos flexibles. El guía ecuatoriano, Fredy Tipán, literalmente ha afirmado que: “alguien que no es capaz de guiar la Esfinge en Perú, no debería llevar la insignia”. Haciendo referencia a que en Ecuador, incluimos en la convalidación de guías antiguos, a individuos que gestualmente no lograrían ejecutar la mencionada escalada. Yo he puesto, en más de una ocasión, clientes en esa cumbre y no concuerdo con su parecer.


Aquel fue el principal acertijo, y me atrevo a decir que haber encontrado la solución, resume el éxito de la empresa. Fuimos capaces de encontrar terreno común entre conceptos que se nos presentaban antagónicos. Por un lado estaban los altos estándares gestuales que impone la certificación internacional, que si se aplicaban a “rajatabla” ninguno (incluyendo los que nos graduamos en Bolivia) sería guía UIAGM todavía. En la otra mano, teníamos la presión política para ejecutar este paso tan pronto sea posible! (a como dé lugar). En Ecuador la industria ya era demasiado grande como para que continúe sin “norte”.


¿Cuál fue este terreno en común?

Del lado técnico, entender que ser guía UIAGM tiene poco que ver con qué tan rápido se camine o que tan difícil se escale, sobretodo cuando se contrastan esas habilidades con procesos mentales como tomar de decisiones o manejar riesgo. Del lado político, eliminar las élites que se habían constituido para establecer un proceso más incluyente y adaptar lo que nos convenía a unos pocos (privilegiados), a lo que favorece a una mayoría y proyecta un mejor futuro para el colectivo.


Se “bajó la barra” para que accedan al diploma los guías antiguos, esos que compensan con trayectoria, sus deficiencias deportivas. Pero al mismo tiempo, para el futuro se la “levantó” más que nunca antes en el país (y en algunas disciplinas, más que en toda la región) para la aplicación en el programa de los guías jóvenes. Fue una acción de “borrón y cuenta nueva” para reiniciar la industria con normas claras.


Gaspar Navarrete y Reiner Taglinger comparan las notas que han puesto a los alumnos de la VDBS durante un curso en las Dolomitas - Italia 2015.
También hubo contratiempos.


Recuerdo que mi colega Gaspar Navarrete, tuvo que escuchar un tácito: “eso nunca va suceder” cuando le explicó al Aldo Riveros, que él prefería esperar a que la UIAGM llegue a Ecuador, antes que ir a formarse en Bolivia. Yo viví algo parecido en el Francia, en el 2015, cuando me anticiparon, por lo menos 10 años de espera para que Ecuador llegue a ser parte de la Unión. Ahora que nuestra presidenta forma parte del directorio internacional, puedo afirmar que: No nos ganaron por cansancio!


Y hay que decirlo, en casa también hubo impases. Individuos que cuando se les acabó el halo de “únicos” y se convirtieron un guía UIAGM más de Ecuador, tropezaron con su ego, abanderados por aquel: “yo si me esforcé más”. Olvidándose de que el haberse graduado en Bolivia, también representada haber seguido el programa de entrenamiento más corto que tenía la Unión. Las crisis fortalecieron la causa y salvo un par de casos (de esos que siempre están estorbar, más de lo que aportan), como grupo hemos trascendido y ahora miramos para adelante.


Entonces, respondiendo a la pregunta de arranque. POR SUPUESTO QUE VALIÓ LA PENA! Estoy convencido que el beneficio resultante para la industria y el país es mayor al perjuicio en el que los detractores del proceso cimientan sus argumentos. El historiador francés Mourice Druom decía: “en todo momento histórico aparecen dos posturas, la progresista y la reaccionaria”. Y tenía razón! En más de una ocasión se ha demostrado que todo proyecto que desafíe los establecido y plantee cambios, tendrá sus haters...a todos ellos, mis más cordiales saludos!


Agradecimientos:


Debo agradecer a guías de larga trayectoria como: François Marsigny, director de la escuela Francesa,  Raúl Lora, director de la escuela Española, Mijel Lofti, instructor en Argentina, Aritza Monasterio, director técnico en Perú y a Reiner Taglinger, quien ocupa el mismo cargo en Alemania, porque sin ellos, nos habríamos perdido en la búsqueda de ese terreno en común. Gracias por aportar con perspectiva!
No a toda la escuela, es mi blog y me hago cargo. Para mi hubieron instructores neutros, otros que colaboraron porque fueron arrastrados por la ola, Un par que ciertamente me han dejado la impresión de que si habría dependido de ellos, la UIAGM sería siendo de unos pocos “elite” en Ecuador.  Hay quienes salen de ese grupo y realmente se pusieron la camiseta: Nacho Espinoza, Chapico Cáceres, Andrés Herrera, Gaspar Navarrete...muchas gracias.


A mis presidentes, Juliana García y José Luis Peralvo, sin su apoyo político, esto todavía sería un sueño.
Y finalmente a mis mentores, en especial a los que ya no están entre nosotros: Gabriel Llano y Ralf Tenbrik, quienes en un momento crucial de mi vida supieron -estar ahí- para recordarme que pa’ atrás, ni para coger impulso!
Joshua Jarrín, Reiner Taglinger, François Marsigny y Mijel Lofti durante las convalidaciones UIAGM en Ecuador
Instructores de Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y España durante un encuentro organizado por la UIAGM. Huayna Potosí - Bolivia 2016

Wednesday, February 7, 2018

The Elusive Obispo



El Altar, a group of nine summits connected by the same base, is one of the most iconic mountains of Ecuador. For local climbers, its ascent represents the entry exam to the “real deal” league. This “little” range presents an espectacular combination of intimidating  cliffs, long ice waterfalls and broken glaciers, all surrounded by remote highlands and hidden lakes. It is no wonder the indigenous and the spanish culture, always treated the mountain with the respect reserved for the divine. 


These nine peaks are lined up in a horseshoe shape facing the open caldera to the west, towards the city of Riobamba. The Obispo is the tallest of those summits. It rises high on the south end and offers no easy way to the top. It took the Italians Ferdinando Gaspard,  Marino Tremonti and Claudio Zardini 10 days to determine a possible line for conquering the summit on July 7th of 1963. This was certaintly quite late in the history of alpinism.



Nowadays, climbing Obispo is still not an easy task. After dealing with a 4X4 road that ends at the Bocatoma de Ingisay, climbers have to hire mules to transport the equipment and then approach by muddy trails for six hours to the base camp. Most of the times this is done in rainy conditions. The mountain is so close to the amazonian basins where convection works fast and confirms, more than other peaks, the established saying: “if you don’t like clouds, you have no business in Ecuador”.


Robert R. a long time MM climber, learned that well eleven years ago, on his first trip to the volcanoes of the middle of the world. That time, the weather didn’t work to the advantage of the climbers and they were able to reach only one of the three attempted mountains. Te purpose of the trip was a mountaineering school trip so the goal was still completed. The participants incorporated the necessary skills for enjoying the high mountains and in the case of Robert, that experience lead him to climb many other summits in the andes throughout this years. Now he came back to Ecuador for his well deserved chance on El Altar.





From the base camp, the route navigates by class 3 to 4 terrain to the entrance of the glacier. Then, a traverse to the east beneath the secondary summits of Pulpito and Carmelo is necessary to arrive to the beginning of the climb. A couple of pitches on steep snow lead to the first rock band and on the higher part, some mix terrain has to be negotiated to arrive at the Calvario ridge. After this, it's necessary to navigate the second (hanging) glacier in order to access the final gully. 


Until this point, the climb is delicate but nothing is new for Robert. He has accumulated enough -TD- ascents in Peru and Bolivia to deal with the climb calmly. However, the Obispo has a final challenge near the summit. Two pitches of loose vertical rock are the gate to the top. The crampons scratches the rock and the hands seek for tiny corners to hold onto and progress. The view is jaw dropping. To the left, the 1000 meter cliff of the north face of the peak drops aggressively and the direct view into the caldera is intimidating. 



The effort pays off. The Mountains Madness team reaches the summit to enjoy a magical morning. From the top its possible to see Canonigo on the north side of the massif, and in the distance, Chimborazo and Cotopaxi. To the east, a mattress of clouds make the team feel taller than anything and they allow themselves a moment of pure joy. However, those clouds are also a silent reminder. The game is not over, it’s important to set up the rapels and quickly descend to the tents before a storm arrives.



Back in the camp, the arriero’s (mule driver) dog has been waiting for the team. He is happy seeing people back. They represent the meal of the day, and for the climbers it’s a way to materialize that they have touched the “altar” of gods and came back to the world of humans.




Monday, November 6, 2017

¿Por qué la UIAGM es una buena opción para los guías de montaña de Ecuador?




La Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña es una federación que agrupa a 23 países en los que se practica montañismo, escalada o esquí de manera comercial, es decir, donde aficionados a estos deportes contratan guías para que les brinden seguridad. Al mismo tiempo, la UIAGM emite una certificación, del mismo nombre, la cual implica que un individuo ha sido entrenado bajo sus estándares. ¿Cuáles son estos? Pues los más rigurosos de la industria.


El Ecuador, representado a través de la ASEGUIM, acaba de ingresar a esta Unión. Esto constituye la validación del trabajo que se ha realizado por más de veinte años y ciertamente representa el paso más importante en la profesionalización de la actividad en el país. Pero ¿cuáles son los beneficios de este ingreso?


Reconocimiento. La marca UIAGM es la más afianzada en el mercado. Esto no es una coincidencia, es producto de trabajo arduo por más de 50 años para demostrar que detrás de cada guía que porta el logo, se conjugan teoría aportada por fabricantes y experiencia labrada,  sin atajos, por individuos que han puesto en práctica las técnicas en la mayor variedad de terrenos posibles. De hecho, no existe un país en el mundo que cuente con un programa más extenso que el UIAGM para formar guías, y obviamente Ecuador no es la excepción. Al aceptar nuestra propuesta de programa de entrenamiento, la comisión técnica de la UIAGM, nos reconoce dentro de ese estándar.


Mejoramiento de las condiciones laborales. Pertenecer a la red más extensa de profesionales de la montaña, representa intercambio constante de conocimiento, lo cual es la herramienta más útil para minimizar el peligro en un trabajo riesgoso. Ahora la Escuela de Guías de la ASEGUIM puede enviar y recibir instructores para intercambiar experiencias y gotear esos conocimientos a los colegas agremiados. Pero las mejoras no solo son a nivel técnico, también suceden en el campo laboral. Ahora será más fácil para los guías ecuatorianos acceder a seguros tanto de accidentes, como de responsabilidad civil, pues la UIAGM es la marca que aceptan las aseguradoras internacionales.


Acceso a más trabajo. Las compañías internacionales usualmente mandan tour líderes de sus países de origen a cargo de los grupos de clientes, esto sucede en parte porque, sin el UIAGM, no estarían cubiertos por sus respectivos seguros. Al contar ahora con guías ecuatorianos con esa marca, hay una razón menos para enviar guías extranjeros. Este beneficio también se aplica hacia afuera. Para sustentar una familia como guía de montaña hay que trabajar por lo menos tres cuartas partes del año. Dado que nuestro trabajo depende de las temporadas climáticas, ahora los guías ecuatorianos cuentan con un diploma para tramitar trabajo en otros lugares del mundo, durante la temporada baja local.


Variedad. Hasta antes del acercamiento de la UIAGM a Ecuador, el “pan nuestro de cada día” del guía Ecuatoriano eran vías normales de moderada dificultad en montañas de roca o ascensiones glaciares que no llegan a clasificar como escaladas. Al incorporar más disciplinas en el espectro de práctica de los futuros guías, se podrá salir de la monotonía y en un futuro mediano, los guías podrán ofrecer sus servicios en escalada en roca, en terreno mixto y en expediciones. Eso sin mencionar que la Unión facilita la plataforma para acceder a actividades fuera de la montaña que involucran el mismo set de cualidades, como por ejemplo, los trabajos verticales y el barranquismo.


El ingreso de la UIAGM al Ecuador no son un grupo de extranjeros viniendo a decirnos como hacer las cosas en nuestro propio país, como pretende exponer una minoría. Son la gente con más trayectoria en la industria (recordar que esta actividad nació en otras latitudes) confirmando que, además de hacerlo bien como locales, estamos también a la altura de guiar a nuestros clientes en otros países, si es que nuestros servicios son requeridos. Este no es un caso de soberanía, pues las montañas son universales y mucho menos se trata de entreguismo, pues nosotros mismo somos la UIAGM.


Thursday, July 20, 2017

THE EXOTIC







July 20th, 2017
Chamonix - France


Pride is a complicated thing. If used excessively and in the wrong way, it can be dangerous. The world is full of examples where one group of people feels superior than others, as a result of “pride”. I come from a generation of Ecuadorians without that problem. The stigma of a third world (or more politically correct “developing”) country, made us believe that everything that came from abroad was “better” by default. You were out of the average if you felt proud of being Ecuadorian. I don’t know where I stood on that matter when I was a younger, I don’t think I cared much. I never felt special because of the country I was born in, and I never looked up to foreigners as if they were worth more than other human beings.


In the bigger picture of society, there are rich and poor countries (financially speaking), bigger and smaller, and many other fact differences that inevitably are creating codes within the world's dynamics. I personally love when those established codes get broken, when the little guy beats the bigger one...in general when the unexpected happens. I like that, for the pure joy of seeing the chaos, but also, because everytime that happens, it’s a proof that we, as human beings, are capable of taking our destiny into our own hands regardless of expectations. Not long ago, I experienced first hand the existence of such stereotypes, as a result of assumed codes, but more importantly I had the opportunity to prove the stereotype wrong and feel proud at the same time.


Lately I have been traveling around the german part of Switzerland and pretty much, every time that I arrived to huts or hotels to claim my reservation, I repeatedly got the same answers: “We have a reservation for x number of clients and a mountain guide, where’s the mountain guide?” It was funny to see the faces of confusion when I answered: I am the mountain guide, at the same time that I handed them my credentials.


Don’t take me wrong, I am not complaining. I believe that if I was in their’ shoes, maybe I would have had a similar response. I am conscious that I don’t look like an average mountain guide (if that look exist), and certainly not a Swiss guide. However, I couldn't help but feel proud during those moments.  I remembered where I came from, how much effort my Ecuadorian colleagues and I have put into adopting international standards, that somehow these experiences, felt like a validation of our process.


In fairness, I must say that the mountain guiding community is not discriminatory. I was able to access my training, because French guides looked beyond their Alps and decided to spread and share the profession around other mountain ranges.  Nowadays, I can do the same with aspiring guides in Ecuador, thanks to German guides, who helped me in my process of becoming instructor. Both were cases that demonstrate a very altruistic action. And I must also mention my North American colleagues, with whom I normally work. Since the beginning, when I worked as an assistant guide with some of them, they always treated me as an equal.


In the european huts, a little before dinner time, they serve an aperitive, only for the guides. Every time I get to participate on these rendezvouses, it’s interesting to see how the colleagues look at me, at the beginning with surprise, then with the curiosity that people observe and exotic thing but finally camaraderie. So, to conclude, I want to say that I am proud to belong to an inclusive Union. There’s always exceptions, but in general our community values diversity and faces the challenges with high tolerance and respect. I value that, because those are all qualities that seems to be in danger in certain spheres of the world nowadays.



Saturday, October 8, 2016

EL ESPIRAL




...Y nadie pregunta si sufro, si lloro,
Si tengo una pena que hiere muy hondo…
R. Blades


Héctor tenía razón.


No es que en el pasado me haya faltado la motivación para esto, lo que sucede es que me había “curado” con el camino. De hecho, sigo creyendo firmemente que el camino (y no el destino) por sí solo, es la cura. Lo que pasa es que esta vez, las condiciones son diferentes y me he visto obligado a enfrentar la realidad, desde la quietud.


(Eso, sin mencionar, que hay esa parte de mi, la más terca e irracional, que pretende creer que esta es una manera de alcanzar(te)...ahora que tomo conciencia, de que no hay esperanza. ¿Alguna vez la hubo?)


Pero yendo a lo que me compete hoy. Los guías mentimos. (y cuando digo guías, solo incluyo a mi gremio, los de montaña, pues no me atrevo a hablar de lo que no se). O nos vemos obligados a mentir. Gaston Rebuffat resaltaba poéticamente esa capacidad que tenemos los guías de “cantar siempre la misma tonada alegre” a pesar de las circunstancias. Pues, nuestros clientes nos contratan para eso, para no tener sentimientos. Para ver las cosas, con la claridad que trae la frialdad y poder tomar las decisiones correctas, que nos traigan a todos de regreso (sanos y salvos).


Pero ¿Qué pasa cuando esa tonada alegre no es la que sentimos en nuestro corazón? En el terreno, nada. Toca sonreír, agarrar la cuerda y el piolet y seguir. A veces he llegado a creer que mientras mejor escondamos lo que sentimos, es decir nos mintamos a nosotros mismos, mejor hacemos nuestro trabajo. Convencido de que nuestros clientes se merecen eso, nuestra mejor energía/cara para compartir ese terreno sagrado que son las montañas. Pero siempre se vuelve al “valle” y es ahí, abajo, donde las tormentas duran más. Quiero decir, nos esperan.


Es que cuando vives una vida en el camino, todo, o bueno casi todo, se vuelve itinerante. La ropa, la cama, el calor...los encuentros. No me quejo, solo lo expongo. Pero digo -casi todo- porque para nuestro perjuicio, hay cosas que no se adaptan al camino, y la principal es: el corazón. Y es ahí, donde ocurre el desfase, el inicio de la confusión. Aprendemos (los que vivimos en el camino) a solucionar todo con el movimiento. La figura que más nos define es el espiral, un espiral en constante movimiento, que siempre intenta volver al origen, pero que no lo logra. Además, en cada vuelta ya no es el mismo, ya ha cambiado. Ya arrastra una mochila más pesada.


Hablo de desfase porque lo es para mi. Concuerdo con M. Twight en eso de que es complicado encajar las ideas desarrolladas en la montaña, con las de la ciudad. En la montaña las opciones normalmente se reducen a dos y la cercanía de la muerte, clarifica todo. Pero en el valle, ciertamente, todo es más complicado. Y tanto que lo es, que a los que hemos pasado demasiado tiempo fuera de los “códigos”, se nos complica adaptar. Tenemos que enfrentarnos a esa falta de lenguaje adecuado, a ese desatino, a esa incapacidad de proyectar lo que sentimos. En general, a esa frustración.


Coincidentemente hace poco me reencontré con esta frase: "La montaña golpea sin avisar, cuando uno menos se lo espera, te devora". Nos la dijo M. poco antes de morir, años atrás en la Esfinge. Digo coincidentemente, porque justo ahora, después de todos estos años de haber perdido esas palabras en la memoria, reaparecen. Justo ahora, que la vida se me ha hecho una montaña y me ha hecho cuestionarme mi escénica.


Hace no mucho perdí un amigo. Un maestro. Murió haciendo lo mismo por y para lo que vivimos: Compartir la montaña. Días después, yo mismo tuve una "llamada", la más cercana que he tenido y como si eso fuera poco, luego sentí que el Sol me dio la espalda. Todo esto me ha hecho cuestionarme las bases. ¿Estoy haciendo lo correcto?


Pasan los años y los que me rodean (en el camino) son los mismos que lo viven. Los que están en las “paradas”, hacen lo correcto, se cuidan y se alejan. ¿Cómo entender y aceptar que nuestra esencia no es buena para ellos? Sabiendo que se es, lo que se es. ¿Cómo vivir con la certeza de que haces lo correcto, que otra cosa haría infeliz, pero que el precio de perseguir tu esencia, es alto? ¿Cómo sobrellevar esos días en que se quiere un descanso, se desea parar (por un rato) y disfrutar de la “estación”?...


En los últimos 5 años de mi vida no he permanecido más de dos meses en el mismo lugar. He perseguido mis sueños, he hecho lo que me gusta, pero también me he alejado de quienes amo. Y la distancia no se mide en kilómetros, sino en ausencias. Les pido disculpas a todos los que vivieron momentos importantes, en los que deseaban que yo esté ahí...pero les pido que recuerden que yo también sé extrañar, que lo hago mucho...y que a veces, no hay nadie a quién contárselo. Pues, cuando eres el encargado de preguntar cómo está la gente, no hay nadie quien te lo devuelva.

En fin, de vuelta al camino, por una vuelta más. A veces uno añora la siguiente partida y a veces solo se la acepta. La “teoría” dice que cada vuelta te haces más fuerte (si la sobrevives), el problema es que mientras eso sucede, a veces, gritas por dentro.